Capítulo 35. Artimañas.
Fernando levantó la cabeza lentamente.
La imagen tardó varios segundos en procesarse.
La lluvia seguía golpeando los cristales del hospital. El olor a desinfectante llenaba el ambiente. Y frente a él, con una pequeña maleta de viaje a sus pies y el cabello todavía húmedo, estaba Elías.
—¿Dónde está Camelia? —preguntó con la voz quebrada.
Fernando sintió cómo la furia volvía a recorrerle las venas.
Se puso de pie bruscamente.
—¿Qué demonios haces aquí? —expresó enfrentándolo.
—¡¿La estabas sigui