Capítulo 103. La orden de muerte.
—¡Carguen a trescientos! —gritó el cirujano.
El pitido continuo y agudo taladraba los oídos de todos en la sala.
La línea verde del monitor seguía completamente plana. Inmóvil. Muerta.
—¡Despejen!
El cuerpo de Marian saltó sobre el colchón por la descarga eléctrica. La espalda se le arqueó con violencia y volvió a caer pesadamente sobre las sábanas blancas.
El médico miró la pantalla.
Nada. El pitido letal continuó sin variación.
Biiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip.
—¡Otra vez! —ordenó el cir