Sebastián percibió claramente la vacilación en los ojos de Sofía, ese brillo que se encendía y apagaba con la misma rapidez con que ella intentaba ocultar su miedo. La había visto enfrentarse a clientes difíciles, sostener la tienda casi sin ayuda, cuidar a la niña en noches en vela… pero nunca la había visto tan descolocada.
Era como si algo dentro de ella se hubiera quebrado de golpe, como si las palabras de Miguel, o ese beso forzado más bien, hubieran removido todo lo que había tratado de e