Bajamos los dos del coche, acercandonos seguidamente a donde estaban los ascensores, subimos a él, bajando en la planta donde tenía Alice su despacho, la asistente se levantó enseguida que nos vio de su sillón acercándose a donde estabamos mi esposo y yo abrazandonos las dos, tocando la mujer con su mano y suavemente mi barriga
— Que ganas tenemos todos de que des a luz y ver a este pequeñín — nos dijo
— Ya queda muy poco para tenerlo en nuestros brazos — le dijo Mark, enseñándole a la mujer la