48. Ansiosa por sus besos
Cuando su esposo se marcha, Scarlett tiene la pequeña sospecha que sin su presencia puede respirar, pero ahora es extraño. Es extraño no alzar la mirada y encontrarlo, o curiosear por su rabillo del ojo sabiendo que él la está mirando de vuelta. Ahora que no está la palabra “extraño” se reproduce en su mente.
—Esperaremos a que los niños lleguen. Me quedaré con usted mientras tanto, ¿le parece bien? —la directora, como un hada madrina, permanece en la puerta sonriente.
Scarlett claro que asient