EPÍLOGO
Un precioso color ámbar acaricia las olas del mar en Nápoles, donde entra el amanecer a la habitación de lujo donde Scarlett yace desnuda en sábanas blancas en el pecho de su esposo, también desnudo. Sudados, extasiados y con ganas de florecer en éste mundo una y otra vez, nada puede ser mejor. Italia los recibió en la madrugada pasada. Dejaron a los bebés al cuidado de Tatiana y de los demás por sólo dos días como se habían prometido. Desde entonces, sólo han sido ellos dos.
Scarlett v