115. Linda primavera
El cuerpo de Scarlett se tensa por completo.
No hay palabras para que describan lo que ahora siente. Pero Gerald continúa:
—Se quitó la vida —Gerald sigue sosteniendo su mano—. Por poco asesina a Edmund también en un intento de fugarse. Cuando se dio cuenta que no tenía escapatoria sólo jaló del gatillo.
Scarlett se lleva la mano hacia los labios, temblando. Si éste es destino final del monstruo que fue en vida Basian no puede creerlo. Gerald suspira, frotándose un poco la frente.
—Esto está fuera de nuestros planes. Tarde o temprano pasaría —Gerald cierra los ojos y vuelve a verla—, no es culpa de nadie. Fue un cobarde en vida y lo fue hasta el día de su muerte.
Scarlett baja la mirada. El único resguardo que tiene ahora es su pequeño Brian entre sus brazos, a quien con la mejilla acaricia su frente. La horrible imagen de Basian en todos estos años siempre fue un destello enorme de oscuridad. Aún así, seguía siendo su tío. Su sangre. Jamás podrá entender sus razones para hacer algo c