47. La sonrisa de un ángel
Sus palabras se quedan allí, en este rincón apartado del mundo, donde Scarlett, al permitirse unos instantes en disfrutar por primera vez una calma. Gerald promete a sus niños, a estas personitas pequeñas creciendo y quienes han unido su camino de manera que no comprendería. Nunca. Scarlett remoja el pañuelo una vez más, dándose cuenta que pérdida en sus pensamientos su esposo se quedó rendido en su vientre.
Scarlett se muerde su labio inferior.
¿Ésta es la Bestia de la que tanto temen? ¿Alguie