45. La Bestia es capaz de sonrojarla
De por sí todo lo que había sucedido la dejó sin habla, esto que está viviendo en carne propia no tiene nombre. Para Scarlett, cuando el ruego y el susurro anhelante de su esposo entra a sus sentidos tal cual la tormenta al mar, el pecado al hombre, Scarlett ya no tiene aire. Lo único que siente es incredulidad y sorpresa.
Baja las manos hacia los hombros de su esposo con cuidado. Impaciente por conocer su estado de salud, Scarlett traga saliva. Las palabras previas golpeando su mente cada vez