Maximilien se devoró todo lo que ella había preparado, dejando el plato completamente vacío. Su expresión reflejaba una satisfacción total.
—Muchas gracias, estaba delicioso, Gracia —dijo al levantarse de la mesa—. Nos vemos en casa.
Su tono fue seco, y sin más, salió del restaurante.
Gracia se quedó confundida. Por un lado, se sintió halagada de que se lo hubiera comido todo y le diera las gracias; pero por otro, le resultó desconcertante que se marchara sin compartir un momento más con ella.