Aunque María y Lauren se resistían a la humillación, tenían claro el objetivo. Llegaron temprano a la compañía de Gracia, convencidas de que ella no estaría presente para verlas cumplir su “primer día de trabajo”.
Pero la sorpresa fue brutal.
La puerta principal se abrió y apareció Gracia. Imponente. Altiva. Erguida como hacía mucho tiempo no la veían. Vestida con autoridad, sin una sombra de duda en la mirada.
Lauren se inclinó hacia su madre y murmuró con rabia contenida:
—Mamá… Gracia vino