EL MISTERIOSO HOMBRE DE LA GALERIA.
Al día siguiente, se celebraba la exposición de los primeros lugares del concurso. Gracia se arregló con esmero, aunque no asistiría como la artista, sino como una espectadora más. Anhelaba observar su obra desde la distancia, mezclada entre el público, y descubrir qué provocaba en quienes la contemplaban. La miraba como si no fuera suya, intentando sentir lo que sentían los demás. A su lado, otro observador parecía igual de cautivado.
—No puedo creer que esta obra no haya ganado el primer luga