Dominic permanecía de pie junto a la tumba de la señora Higgins, observando la espalda de Christian mientras este se alejaba cada vez más.
Apretó la rosa blanca en su mano con tal fuerza que los pétalos comenzaron a desprenderse.
—Deberías preguntártelo a ti mismo. Pregúntate por qué Bella no quiso venir al entierro de la señora Higgins.
Las palabras de Christian seguían resonando en sus oídos.
Dominic se mordió el labio inferior. Sus ojos hinchados miraban al vacío, hacia el punto por dond