Cálculo de Christian.
El sol apenas asomaba por el horizonte cuando Bella abrió los ojos.
La luz dorada de la mañana se filtraba por las rendijas de las ventanas yang no cerraban del todo, dibujando patrones de luz sobre el gastado suelo de madera de la sala. Partículas de polvo flotaban en el aire, danzando bajo el resplandor matutino, como si fueran ajenas al caos que imperaba en aquel hogar.
Bella seguía sentada en el sofá.
Permanecía en la misma posición desde la noche anterior. Su cuerpo menudo y frágil estab