Andrey sostuvo la mirada de Luna un largo instante. Era como si algo invisible se quebrara dentro de él, como si por fin aceptara que ya no había retorno.
Que la verdad no podía permanecer enterrada por más tiempo.
—Los Nefilines —susurró Andrey, como si el solo pronunciar ese nombre invocara oscuridad.
Luna se quedó en silencio. El aire a su alrededor pareció enfriarse de golpe. No comprendía del todo lo que él decía, pero su mirada… su mirada no mentía. Andrey parecía quebrado por dentro y no