CAPÍTULO 19
El silencio posterior a aquella frase fue tan espeso que Luna sintió un leve zumbido en los oídos, como si el aire se negara a circular. Sostuvo la mirada de Andrey mientras intentaba calmar la tormenta en su pecho, pero la tensión que los rodeaba era casi visible: una corriente cargada que chisporroteaba entre ambos.
—Andrey… —susurró.
No supo qué añadir. «Te creo», «te quiero conmigo», «te temo»… Todas las frases le parecieron demasiado pequeñas.
Entonces él se pasó una mano por e