La casa de Andrey estaba envuelta en penumbra, como si incluso la luz supiera que debía mantenerse al margen. Luna bajó del auto sin decir nada, con las manos húmedas por la tensión, mientras que Andrey caminó delante, abriéndole la puerta de entrada con un gesto simple, como si no hubiera pasado nada entre ellos.
Pero había pasado todo.
—Bienvenida —dijo él con voz queda, sin voltearse a verla.
Luna entró, y el eco de sus pasos rebotó por los amplios y silenciosos pasillos. Todo estaba perfect