El techo blanco del hospital se sentía frío.
Vacío.
Cruel.
Recordar la llamada con Nicola me destrozaba el alma
Mis ojos estaban perdidos en aquel espacio estéril mientras las lágrimas corrían en silencio por mis sienes, perdiéndose en mi cabello.
No recordaba en qué momento exacto mi vida se había convertido en esto.
En ruinas.
En dolor constante.
En una pesadilla que parecía no terminar nunca.
Mi cuerpo seguía débil por el colapso, pero lo que realmente me estaba destruyendo era mi alma.
Por