85:Eres solo mía. (Nicola)
El alcohol se había convertido en mi única tregua.
Cada maldita noche terminaba igual.
Botellas vacías.
Cristales rotos.
Mi garganta ardiendo.
Y el nombre de Elena perforándome el pecho como una condena.
Bebía para apagarla.
Para silenciar el recuerdo de sus ojos.
De sus lágrimas.
De todo lo que había descubierto demasiado tarde.
Pero no funcionaba.
Porque mientras más tomaba…
Más la veía.
Más me consumía.
Y más crecía dentro de mí una necesidad salvaje de destruir a cada persona que había arru