El sonido de la puerta al cerrarse hizo que mi corazón se hundiera.
Miré a emanuel que tenía una expresión rara y no pude sentir culpa.
Aunque si era sincera nunca le había prometido nada, nunca le di esperanzas de nada.
Pero aún así no dejaba de sentirse mal.
—Lo siento mucho, si tan solo pudiera darte el amor que tú mereces. Pero no puedo— Le dije con la voz temblorosa.
Emanuel se quedó en silencio después de que terminé de hablar.
Sus ojos verdes no se apartaban de mí, pero ya no había insis