Mundo ficciónIniciar sesiónLa segunda entrega de ¡ERES MÍO LOBO! Luciana Petrov hija de Chiara y Asher, una chica de carácter fuerte e indomable, se ve envuelta en un callejón sin salida cúando su hermano la envía a una misión importante. —No me importas eres mío. Digo mirándolo a los ojos con una sonrisa cínica. ¿—Eso crees? Pues ya veremos. Dice mirándome sin expresión en el rostro.
Leer másIsabella
Hace un par de días llegó la confirmación de la reserva en el hotel más lujoso de todo el estado, es para le fecha de nuestro aniversario. Últimamente Frank, mi esposo, ha estado un poco cariñoso conmigo, y eso es como un sueño hecho realidad. Por primera vez en tres años de matrimonio, puedo ver una pizca de afecto hacia mi de su parte. Estoy terminando de aplicar el labial sobre mis labios, me compré un conjunto de lencería en encaje, espero que el negr* sea de su agrado. Salgo de casa con toda la felicidad del mundo, al fin nuestro matrimonio empieza a sentirse real. Hace cuatro años que salí de la universidad, entre a trabajar en Silver Corporation; me volví la mano de derecha de don Augusto Silver, patriarca de la familia Silver. Él me propuso un acuerdo matrimonial con su nieto Franklin, pues decía que juntos lograríamos llevar a la empresa a niveles jamás vistos. Yo acepte con todo el gusto del mundo, pues desde la universidad, yo estaba enamorada de Frank; fue un sueño cumplido. El día de nuestra boda, desgraciadamente no fue lo que yo imaginaba, Frank, me aclaro que esto era un mero contrato y que no me hiciera ideas en la cabeza, durante tres años me mantuve a su lado sin estar juntos. Mi amor y admiración no perdían la esperanza, hace unos meses el abuelo dijo que lo mejor para concebir a su heredero, era que dejara de trabajar y me dedicará a consentir a mi esposo en casa. Si don Augusto, realmente supiera que su nieto jamás me ha puesto un dedo encima. Sin embargo, hace casi un mes Frank, empezó a ser más constante en casa, se veía más preocupado por mi, buscaba cualquier excusa para salir a comer, y con esta reserva, me confirma que tal vez nuestra unión si tenga futuro. Bajo del taxi y pago la cuota, me dirijo al lobby del hotel y muestro el correo que enviaron. Unos minutos después me entregan una llave y me indican el piso y el número de la habitación. Las manos me sudan y las piernas me tiemblan, más después de escuchar a la recepcionista, pidió hasta champán y una serie de bocadillos dulces, entre ellos una fuente de chocolate y fondeu. El camino en el ascensor se me hace eterno, mi corazón salta cuando escucho la puerta abrirse, camino tratando de controlar mi acelerada respiración. Esta será nuestra primera noche como marido y mujer, yo jamás he estado con ningún hombre, y no por falta de ganas, pero no tenía oportunidad de salir a ningún lado, era becada, no podía darme el lujo de bajar mis notas. Además no era más que el pequeño ratón de biblioteca qué nadie veía, desde la distancia siempre veía a Frank, con su grupo de amigos y la odiosa de Nattasha, su hermanastra. La clásica popular superficial, que estaba pegada a él como garrapata. Llevo unos minutos fuera de la puerta de la suite presidencial, las manos me tiemblan, tengo miedo de que no sea agradable para él, mi ropa o maquillaje o yo. Nunca me ha tratado mal, ni ha sido grosero, simplemente durante mucho tiempo me ha ignorado y no se si eso sea menos malo o peor. La tarjeta de la habitación se me resbala de los dedos, pues me están sudando de los nervios. Me agacho a levantarla y como puedo la deslizo en el lector, abro un poco impaciente. Mis ojos brillan al ver la estancia principal, sin embargo, el encanto dura poco; hay ropa de mujer esparcida por el suelo, siguiendo el camino de las prendas, llego a la habitación y lo que veo me destroza el alma. Nattasha, está con las piernas sobre el piso y las manos recargadas en la cama, su delicado cuerpo rebota con las embestidas qué mi esposo, aun vestido le da. —Eso así, más, más, más ¡ah! —sus gritos llenos de placer son dagas en mi corazón. Frank, se mantiene en silencio, nuestra argolla de matrimonio brilla en la tenue luz que entra por las cortinas, su expresión no se como describirla. No se ve contento. Un traspié de mi parte, hace que tire un jarrón y ambos voltean parando su acto. Frank, se cubre como puede y prácticamente avienta a Nattasha. —No... Cariño yo... —balbucea. —¿Cariño? Hay por favor Franky, no seas ridículo... —¡Cállate! —se gira furioso hacia su amante —No, Isa, por favor escucha, vamos a casa y lo arreglamos ¿si? Trata de tomar mis manos, su cara es de una angustia enorme; mis pies avanzan en retroceso, no quiero sentirlo cerca de mi. —¿Con tu... Hermana? Habiendo tantas mujeres... Eres despreciable —ya no aguanto, las lágrimas salen sin control. —Siempre he sido mejor que tú, pobre mosca muerta, y no soy su hermana. —¡Cállate! —gritamos ambos. —Isa, por favor, solo vamos a casa, te juro que todo tiene una explicación. Asiento levemente, pero no es a sus palabras, levantó mi bolso del piso y me giro para salir de ahí, no pienso quedarme para que me sigan humillando. —Lo mejor será que te vayas, no quiero ver tu espantosa cara cuando regresemos a nuestra casa ja, ja, ja, ja. Me paro en seco, la rabia sube por todo mi torrente, en cuestión de segundos estoy frente a ella y le planto una bofetada, tan fuerte que cae al piso. Los brazos de Frank, se enredan en mi cintura, me aleja de ella, sin querer veo nuestro reflejo en el enorme espejo frente a la cama. Soy tan patética. —No me toques, y por mis presencia en su casa, no se molesten. Muerdo cada palabra y me safo del agarre de mi esposo, camino a la puerta, tomo mi bolso y salgo dejando la puerta abierta. Corro para tomar el ascensor qué está por cerrar sus puertas, dentro, sin importarme quien vaya me suelto a llorar. En verdad fui una ingenua al creer que Frank, realmente quería intentar que nuestro matrimonio funcionara. Llegamos a la planta baja y antes de que la persona que iba conmigo baje, me entrega un pañuelo, no levanto el rostro, solo escucho su voz fría. —Te ves ridícula, toma, limpia tu rostro...Los rayos del sol salían de las montañas y los elfos miraban con una sonrisa de esperanza los nuevos rayos de sol con un nuevo día diferente que por una razón u otra se respiraba paz.LUCIANA:Observo como mi vientre se marca bastante con el vestido que he elegido y frunzo el ceño.—Me veo gorda.Susurro para mí misma y unos fuertes brazos me rodean.—Estas hermosa… ¿Lista para conocer el pueblo elfo?—Estoy lista ¿Y tú? ¿Cómo te sientes al saber que sentenciarás a tu única familia de sangre?—Tu y nuestros hijos son mi familia.Susurra dejando un beso en mi cuello y suspiro.—Andrew…Le advierto y este suspira.—No siento nada… Y no sé si estoy mal… Me pregunto si madre estaría feliz con esa decisión.Susurra mientras agarra su collar con fuerza.—Amor…—No te preocupes, sé que es lo correcto por la memoria de todos los inocentes que perdieron su preciada vida.Asiento y le doy un abrazo lleno de amor.—Es hora de irnos.Me susurra —Si.Ambos caminamos tomados de las manos y cada el
ANDREW:Mientras lucho siento los brazos de Luciana rodearme y un agudo dolor en mi pecho hace que me gire de inmediato.—Lucy… No… No, por favor.Susurro mientras la tiendo en el suelo con cuidado.—Yo estoy bien cariño… Ve por él.Dice con la voz débil y siento mi corazón estrujarse.—Mi amor…—Por favor Andrew… Dice y niego varias veces ¿Cómo podría dejarla sola?—Ve y acaba con ese maldito, yo cuidaré de mi hermana.Dice Esteban arrodillándose junto a su hermana y lo miro con duda —Amor… Nunca volveremos a tener una oportunidad como esta.Dice mientras me observa con mucho esfuerzo… Mierda.—Volveré pronto junto a tí.Susurro mientras beso su frente y me coloco en pie para buscar con la mirada al hombre que camina con una sonrisa mientras observa todo.—Te necesito más que nunca Igor ¿Estás listo para salir?—Siempre estoy listo elfo.Dice con arrogancia y con una sonrisa me transformo en un gigante lobo con deseos de venganza.Solo fue cuestión de segundos para estar frente a m
Y tenían razón, pues un grupo de elfos vestidos con armaduras antiguas vienen hacia nosotros listos para atacarnos y acabarnos.miro hacia atrás y observo a los prisioneros que observan todo con miedo.—Si lo desean pueden huir, nosotros los cubriremos.Les digo y el más anciano de ellos me observa frunciendo el ceño.—No, no vamos a huir, lucharemos por nuestra libertad.Dice y los demás le siguen.—De acuerdo, entonces luchemos.Hablo con seguridad y miro a mi esposo que me observa con media sonrisa y asiente.La lucha empieza y pronto nos vemos rodeados de cuerpo y sangre, una lucha sangrienta… El único propósito es matar por fuerte que se escuche la palabra.—Detrás de ti.Escucho la voz de mi hermano y me giro de inmediato para encontrarme con una hermosa mujer elfo.—Woow.Es lo único que digo, pero la muy maldita blande su espada con el propósito de acabar con mi pobre cuello.—Veamos cuánto duras con vida maldita.Dice con aires de grandeza y ruedo los ojos.—Más que tú, eso
La noche en el mundo elfo se tornaba particularmente fría y todos los aldeanos miraban al cielo anhelando un rayo de esperanza… Si tan solo todo hubiera sido diferente… Ese era el anhelo de los padres, hermanos, hijos, amigos… Solo querían ser libres y tener un gobernante justo, pero era algo que miraban imposible.ANDREW:—Hemos estado caminando por horas… ¿Aún no estamos cerca?Pregunta Milena desde la espalda de Esteban que por cierto ya estaba cansada y sus pies no daban para más.—Según el mapa ya estamos cerca.Respondo mientras observo el mapa con una ligera mueca.¿Dónde estará la salida?Pienso mirando todas las paredes.—Ya es de noche, tenemos que terminar antes del amanecer.Habla Bruno mientras se acerca a mí para mirar el mapa.Mientras Bruno observa el mapa, mi lobo se comunica conmigo.—Escucho pasos del otro lado… Creo que la puerta de salida debe de estar por aquí.Dice mi lobo muy seguro de sus palabras y me concentro para escuchar pasos de lo que supongo son guardi
Último capítulo