LUCIANA :
¿—Cómo te fue hermanita?
Me pregunta Esteban mientras se come una funda de papas.
Sólo ruedo los ojos y entro al viejo departamento quitando mis horribles gafas y los zapatos horrible de doña.
—Creo que bién, supongo que van a llamarme.
Digo mientras me dirijo al refrigerador para tomar una botella de agua.
—¿Y tú? ¿Pudiste entrar a la empresa del imbécil de Mario?
Le pregunto lanzándome al sofá.
—Sí, me pusieron como seguridad… No puedo creer como he caído tan bajo.
Dice con