LUCIANA:
Mi primer día de trabajo… ¡Qué pesadilla!
Organizar, revisar, y colocar en otra parte los papeles que mi jefe debe de filmar es algo difícil…
Aparte de que mi guapo jefe permanece como un témpano de hielo concentrado en su trabajo.
La hora de comer llega y Milena entra a la oficina con comida en sus manos.
—Oh, aún estás aquí Luciana… Ya puedes retirarte a comer o si gustas, puedes almorzar con nosotros.
Dice, pero niego de inmediato.
—Se lo agradezco Milena, pero bajaré a comer.