Rosie se quedó paralizada con la propuesta de Luki. Ella se había imaginado diseñando para grandes modelos, pero nunca en una pasarela. Así que negó con la cabeza y Luki puso los ojos en blanco.
—Estás… demente, Luki. No puedo aceptar esto. Mírame —sonrió débilmente—. No soy como esas chicas. Además, Aria… ella… —suspiró—. Hay que aceptarlo: si Maximus la eligió es porque es la más hermosa. No quiero problemas.
—A ver, nena —Luki la agarró del brazo y la llevó hacia el gran espejo. Allí se detu