Al oír su propio nombre resonando por los altavoces de "Aurea Fashion", el mundo parece ralentizarse. Los flashes de los paparazzis ahora se concentran en ella. Rosie se detiene en seco al inicio de la pasarela; siente que las piernas le pesan y que el corazón se le va a salir del pecho. El miedo, ese viejo conocido, la invade de tal manera que jura que no podrá dar ni un solo paso.
—Vamos, nena, camina. Debes lucirte, es tu momento —le susurra Luki desde las sombras de los bastidores, con u