Maximus baja su cigarro lentamente sin dejarla de mirar por lo que ha dicho, sacude su cigarro y las cenizas caen en el cenicero de cristal. Está furioso y demasiado que si no fuera porque ella es su única salvación, la mandaría a la china, lejos de su vida. —Lo haremos… la antigua— propone ella, pues es virgen, ni ha tenido novios porque se enfocó en ser la mejor casamentera, en trabajar duro para pagar y olvidó vivir su vida.
—¿Tanto me deseas que te quieres acostar conmigo?
—No.— miente, po