Hoy mismo te vas.
Rosie se altera, su respiración es errática. Se detiene antes de confesar que no hay bebé, que los resultados salieron negativos y que su matrimonio pende de un hilo. Retoma aire con dificultad y continúa diciendo en un tono de voz más calmado, aunque lleno de una determinación desesperada:—Lo siento, pero no puedo hacer esto. No puedo aceptar algo que no me corresponde bajo estas circunstancias.
Rosie se marcha de la habitación casi corriendo, dejando la puerta abierta tras de sí y a la abuela