Bienes y acciones.
Máximus y Rosie se miran por una fracción de segundo, un intercambio de miradas cargado de verdades no dichas y heridas abiertas. Luego, ambos vuelven a centrar su atención en la abuela, quien desde la cama del hospital esboza una sonrisa de complicidad, una de esas expresiones que indican que ella cree tener el control total del destino de los que ama.
—Presten atención —dice la anciana con una voz que recupera su autoridad de mando a pesar de la debilidad física—. Mañana es el lanzamiento de