Rosie siente que el corazón se le va a salir del pecho. En cuanto Máximus se pone de frente, ella nota la tormenta que hay en sus ojos. Él recorre su mirada sobre ella, desde los pies hasta el rostro, con una intensidad que la hace sentir pequeña, casi insignificante en esa enorme oficina. Ella pasa saliva con dificultad y siente sus piernas temblar bajo el peso de la noticia que carga en sus manos.
—Supongo que debes traer los resultados. Héctor no me ha dado respuesta, y eso que se lo pedí pe