XIMENA
Él se tendió a llorar en el suelo; no creía que esto le sucedería. La sensación de impotencia lo sacudió; golpeó el pavimento, manchándolo con su sangre. Ximena, ni lo vio, ella se concentró en el escape.
La motocicleta aceleró por las autopistas rumbo al aeropuerto.
— ¿Qué?… Está bien,… De acuerdo—, Diego frenó la moto para contarle algo a su copiloto. —Linda, al parecer, cerraron el aeropuerto; no importa esto, ya lo teníamos previsto, debemos ir al plan B. Contratamos un yate por si s