Erik
Él mejoró su condición, empezando a ayudar con los niños, con el aseo, incluso cocinó, pero les tocó cambiarse para una casa más grande, donde estuvieran más cómodos. Por otro lado, Ximena y Emily retomaron el mando de sus empresas y él quedaba todo el día como amo de casa; pronto sobraron las niñeras y los cocineros.
Cierto día, Ximena llegó temprano a casa. Se enterneció al contemplar a Erik durmiendo con sus hermosos hijos en pecho; las lágrimas le dibujaron el rostro, un suave quejido