Das
—No sabe con quién se metió—; el gerente del bar hablaba, moviendo una motosierra.
El detective Das lo escuchó; al recobrar el sentido, sintió un fuerte dolor en la cabeza que le hizo recordar lo torpe que había sido. Llegó al bar en donde lo recibieron muy bien, demasiado bien, aunque no quiso recibir nada de lo que le ofrecieron. Se concentró en la etiqueta de una botella vacía, cuando algo lo golpeó, como un garrote. Alcanzó a colocar las manos para no darse contra el suelo y luego, al p