XIMENA
De tanto llorar me quedé dormida. Puede ser una reacción de mi cuerpo para evitar el dolor; al despertar lance mi brazo para palpar el pecho de mi esposo, y la mano solo agarra una almohada.
—¿Es posible que mi adorado esposo no durmiera junto a mí? ¿Será que durmió con esa bella zorra? —me pregunté, tragándome el llanto, alcanzando a escuchar el sonido de mi celular, donde vi la hora, que me enseña que no había pasado mucho tiempo… En realidad solo me quedé dormida unos minutos, a no se