Noah estaba revisando documentos cuando la puerta de su despacho se abrió sin previo aviso.
James entró con paso firme, sin pedir permiso.
—¿Vienes a defenderla otra vez? —dijo Noah, sin levantar la vista.
—Vengo a pedirte que pienses antes de destruir a alguien —respondió James, cerrando la puerta tras de sí.
Noah se levantó, cruzando los brazos.
—¿Destruir? Hay un video, James. No necesito pensar mucho.
—¿Y si te equivocas? —James se acercó—. ¿Recuerdas lo que pasó con el accident