Aún faltaban 5 largos años para que yo pudiera solicitar el divorcio y finalmente separarme definitivamente de ese hombre. Quedaban 5 años de matrimonio, pero yo ya soñaba con que llegará el día en que pudiera empacar y escapar.
Me había casado creyendo que lo hacía con un exmiembro común de la mafia, nunca con un Sottocapo, y menos imaginé cómo era realmente. Maximilian Müller era un peligro en sí mismo y, tal como dijo, yo era un ratón bajo sus patas.
No pude volver a contactar con la peri