Había tenido la esperanza secreta de que Emmeline von Bismarck fuese una mala mujer, una oportunista y materialista, que fuese alguien que no valiera la pena recuperar. Sin embargo, resultaba ser todo lo contrario.
Sasha hablaba de ella con admiración y respeto.
—Se amaron desde el primer momento. Amor a primera vista, le dicen. A tráves de ella conoció mejor al canciller que debía matar. Pasó tiempo con él, con su familia, en ese mundo que no se parecía ni un poco a la mafia y menos a los bar