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Llegamos a buen tiempo. La isla nos recibió con lluvia.
El hotel era precioso y nos dio chance descansar un poco y salir, luego del almuerzo, rumbo al salón donde se celebraría el evento.
Me ofrecí para todo tipo de labores. Desde ubicar a algunas personas y organizar su estadía, hasta la organización de un almuerzo con los otros colegas de las áreas contables y de extensiones de nuestra aseguradora en Nueva Esparta, estado de Venezuela al que pertenece la isla.
Un grupo de estadounidenses