OLIVIA.
Mi jefe tenía desde el tres de diciembre escribiéndome y llamándome, exponiendo la idea de acompañarlo junto a otros empleados para un encuentro corporativo que se celebraría el seis de enero en la isla de Margarita.
No suponía un problema para mí asistir, sin embargo (algo que parece tan increíble, como estúpido), estaba viviendo algunos inconvenientes en el apartamento con la conexión de gas. Varios pisos de ese edificio, de hecho, padecían lo mismo, y me parecía una locura irme en pl