Se lo mencioné a Carlos y para calmarme en una fecha donde la paz y la armonía debía reinar en nuestros corazones, para apaciguar mi alteradas neuronas, me atrajo hacia sí, como la polilla a la luz, y terminamos teniendo relaciones sexuales en varias partes de nuestro hogar, con la fuerza y el deseo que ese hombre siempre impregna su sus folladas mágicas.
Fue estupendo, ohh… Hasta nos quedamos dormidos y nos levantamos aturdidos y apurados a las 7:00 de la noche.
Como locos, corrimos a vestirno