NANCY.
Cenamos en casa de Carlos Malaver, el contador estrella de la ciudad. Primera vez que asistía a ese apartamento y a una reunión como esa, por supuesto, cabe destacar.
Finol es un viejo loco, pero me agrada. Ya lo conocía. Eso me dio la ventaja para atribuirme la potestad de pedirle consejos y demás con respecto a lo que podía o no ocurrirme.
Carlos llevaba mala cara. Olivia parecía una niña perdida en el bosque, aunque le noté también un prominente cansancio cuando llegó tarde de la aseg