Las risas por el comentario no se hicieron esperar. Ella continuó, alzando la copa de champán. Todos ya teníamos una en cada mesa.
—¡Muy bien! Comienza la cuenta regresiva. ¡Jaime! ¡Todos! Ajá, ¡por allá, tú…, el otro, eso! Acerquémonos, alcemos nuestras copas...
Recuerdo su hermoso rostro, sus ojos llorosos, su cara era la muestra de felicidad, de concordia, pero también la muestra de dolor, porque todos pasamos por mucho ese año, pero ella pasó por demasiado en una sola noche siendo golpeada