Punto de vista de Julio
En el momento en que la mirada de Luis se posó en mí, se me tensó todo el cuerpo.
No había dulzura, ni vacilación, ni el remordimiento que tontamente esperaba encontrar.
Con su mirada fija en mí, se apartó lentamente de la mujer como si acabara de recordar mi existencia.
"Hola", me saludó la mujer, respirando con dificultad como si acabara de correr una maratón.
"¿La conoces?", preguntó Luis, acomodándole el pelo tras la oreja.
"No, solo era amable", respondió. Separó lo