Punto de vista de Julio
Las paredes se cerraban sobre mí, así lo sentía mientras el amplio espacio de repente se me hacía pequeño.
El silencio del ático no era reconfortante, era sofocante, como si alguien me sujetara la garganta con la única intención de ahogarme hasta el último aliento.
Cada tictac del reloj resonaba por la enorme sala, rebotando en los suelos de mármol pulido y las paredes de cristal como una provocación.
Aburrido como un tronco, ya había explorado cada rincón del lugar: cad