Punto de vista de Julio
Para cuando terminé de empacar, la habitación se sentía vacía, como si me hubiera exhalado.
Cada recuerdo que se aferraba a las paredes parecía seguirme hasta la puerta, susurrándome recordatorios que no quería oír.
Las ruedas de mi maleta golpeaban las baldosas del pasillo; cada sonido resonaba como el ritmo constante de una despedida.
No volví a mi antiguo apartamento, no después del acoso y el accidente. Luis no se lo tomó en serio.
Si volvía a mi apartamento y me