Punto de vista del lector
Lita no durmió esa noche.
Su habitación de hotel era un desastre de botellas de vino medio vacías, brochas de maquillaje desperdigadas y una bata de seda rota, abandonada en el suelo.
La lámpara de su mesita de noche brillaba toda la noche, proyectando un brillo poco favorecedor sobre su rostro cada vez que pasaba.
Con cada paso que daba, el penetrante aroma a alcohol la seguía, mezclándose con el tenue perfume que se le pegaba al pelo.
Cada pocos minutos se detenía fr