Punto de vista de Mateo
El café era lo único que me mantenía con vida esta mañana. Estaba amargo, abrasador, pero era perfecto, ya que era lo único que me mantenía con los pies en la tierra.
Con una carpeta en la mano, estaba sentado en el tranquilo refugio de mi oficina. El suave zumbido del aire acondicionado y los rítmicos clics del teclado eran la única banda sonora que necesitaba.
Por una vez, había paz, sin política familiar, sin presión, sin Luis presionándome como un villano mal escrito