Punto de vista de Julio
Dos semanas después…
Me estaba pudriendo, pero no físicamente.
Todavía me dolían las costillas y la pierna me palpitaba cada vez que cambiaba de postura, pero mental, emocional, espiritual y en todos los sentidos, me estaba pudriendo.
La madre de Luis había sido una anfitriona encantadora. Estaba en su mejor momento, siempre pendiente de mí como si temiera que al siguiente instante me fuera.
A la hora de comer, siempre me subía la comida personalmente y no se iba hasta q