Punto de vista de Julio
Con toda mi atención fija en Luis, ansiaba escuchar su respuesta, pero no contestó mi pregunta. Ni siquiera lo intentó.
En cambio, dejó escapar un suspiro cansado, de esos que suelta la gente cuando se siente acorralada pero finge calma.
Apretó con fuerza el gran ramo de flores que había traído, arrugando el delicado papel de regalo.
—Julio —murmuró, frotándose la frente como si yo fuera quien lo exasperara—, deberías descansar. Hablaremos cuando te recuperes.
¿Descansar