Punto de vista de Mateo
No sé cuánto tiempo estuve sentado allí, pero con cada segundo que pasaba, sentía un tirón agudo en el pecho. Era como si alguien estuviera tensando el hilo que apenas mantenía mi corazón en su lugar.
Sacudiendo las piernas, hundí la cabeza. Intentaba ser positivo, pero cuanto más tiempo pasaban tras las puertas cerradas, más aprensivo me ponía.
En el momento en que las puertas de la UCI se abrieron de golpe, me levanté de un salto de la fría silla de metal a la que habí