Punto de vista de Julio
El día había comenzado demasiado silencioso.
No era la tranquilidad que calma los nervios, sino el silencio incómodo y punzante que te hace sentir que algo está a punto de suceder.
Me había despertado tarde, me preparé una taza de café y estaba sentado a la mesa del comedor mirando fijamente mi tostada a medio comer.
Anoche, en la finca de los Sánchez, hice todo lo posible por estar a la altura. Estaba furioso por no haber escuchado lo que decían.
Luis me había despedid